lunes, 8 de junio de 2009

Evaluación de las terapias ecuestres



Rafael Téllez, pedagogo de la Asociación Paso a Paso, nos ha hecho pequeña valoración sobre el trabajo con nuestros alumnos durante estos meses.

Alfredo:
En su primera sesión montó con algo de reserva y reparo ante la nueva actividad, pero muy pronto se habituó al trabajo.

Hemos trabajado con él la atención, concentración en la tarea, lateralidad (manejo de riendas a izquierda y derecha) y volteo sobre el caballo: dar “la vuelta al mundo”, es decir realizar el cambio de postura y montar sobre el caballo mirando la cola del mismo, algo que requiere buenas dotes de propiocepción y confianza.

En su última sesión Alfredo se mostró muy atento y con una muy buena postura sobre el caballo con los pies en los estribos y manejando riendas.


Néstor
Desde el primer día muestra curiosidad y aprecio al caballo, aunque la comunicación con él era limitada. Su postura encima del animal tampoco era la correcta.

Desde el principio se intentó introducir la orden “paso” y más adelante la orden “so”, de esta forma Néstor, cuando era necesario, aplicaba esta orden. Para el control postural le indicábamos “que se pusiera grande” mientras corregíamos la postura de pasiva (con ayuda del terapeuta) o de forma activa (a través de giros cerrados en los que él debía corregir su postura para mantenerse derecho).

En su última sesión, Néstor sabía utilizar correctamente las órdenes y en momento preciso. Respecto al control postural se muestra conciliador y atiende a la palabra “grande”, para corregir su postura.


Alejandro
Durante su primera sesión se resistió a colocarse el casco.En sus primeras sesiones se mostraba ansioso e inestable sobre el caballo, siendo incapaz de mantener una postura erguida.

Se fue trabajando con Alejandro el control emocional mediante la doma del caballo, conduciéndole caballo pie a tierra y posteriormente subiendo al caballo con la premisas: “si te pones nervioso el caballo se para”, “si te relajas y te sientas derecho el caballo camina”. Se introdujo posteriormente la orden “paso” mediante la cual Alejandro podía pedir al caballo caminar.

En su última sesión Alejandro montó impecablemente: con buena postura, sujetando riendas, con los pies en los estribos, obedeciendo órdenes y comunicándose tanto con los terapeutas como con el caballo.



Roberto
Roberto mostraba desde sus primeras sesiones una gran aversión al momento de subir al caballo: desistiéndose físicamente y con gritos al momento de subir. Dicha aversión y resistencia se trasladaba a su postura sobre el caballo: se encogía sobre sí mismo adoptando posición fetal sobre el animal.


En sus primeras sesiones optamos por realizar “monta gemela”: un terapeuta se montaba a caballo detrás de Roberto para realizar correcciones posturales y transmitirle confianza. Posteriormente , cuando la situación era propicia, el terapeuta se retiraba y Roberto se quedaba solo sobre el caballo.

En su última sesión Roberto montó solo desde el principio subiendo al caballo por si mismo sin apenas resistencia: sobre el caballo su actitud es de disfrute llegando a tararear alguna canción. Su postura es erguida y ha llegado a coger las riendas del caballo y mantener pies en los estribos.


Jaime
En su primera sesión se negaba rotundamente a utilizar el casco y a montar a caballo, su actitud era reacia y rechazaba el contacto con los terapeutas y con el caballo, no había por tanto comunicación posible con él.

Poco a poco se fue trabajando mediante aproximaciones progresivas hasta conseguir que aceptase tanto al animal como a los terapeutas, un segundo paso fue la aceptación del Casco: para ello realizamos un programa de modificación de conducta mediante reforzamiento positivo: a Jaime empezó a gustarle montar a caballo, esa era la motivación y el premio, sin embargo el caballo solo camina cuando Jaime se coloca el casco.

En su ultima sesión Jaime montó todo el tiempo con el casco puesto, si bien aún no acepta que le aten el “barbuquejo” (la correa que ata el casco a la barbilla). Además su relación con los terapeutas es participativa: atiende órdenes y hace contacto visual. Es capaz de sostener las riendas del caballo y atiende a instrucciones de izquierda y derecha. Algo muy interesante es que ha aprendido a pedir la actividad de montar a caballo mediante un pictograma que le facilita su profesora